Mi primera vez en Internet

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Pocos inventos como Internet han tenido una evolución tan rápida y tan decisiva en tan poco tiempo. Buscando en la persona de a pie costaría encontrar a alguien que te hable sobre el Internet previo a 1996, año en el cual en España se alcanzó el primer medio millón de usuarios, la gran mayoría ligado a entornos de negocios.

Del 96 al 2000, comenzó el boom, la expansión de un invento que aún entonces, muchos de los que nos empezamos a embelesar en él, no teníamos consciencia de cómo iba a transformar el mundo. En menos de tres años, a lo largo de 1999, se alcanzaron los 3 millones de usuarios en España y tan solo 20 años después, en 2019, se estima que el 93% de la población, esto es 43 millones de personas, tiene acceso de una forma u otra a Internet en nuestro país.

La vida está llena de primeras veces, y mi primera vez en Internet fue allá por 1998 en un modem de 28,8 Kbps en una oficina donde trabajaba mi madre. Por aquel entonces empresas tipo Cola-Cao y Cadena 40 empezaron a centrar su publicidad en su estrenada presencia en la red y eso hacía mucho en la cabeza del usuario profano que como yo se ponían delante de un ordenador y tenían que introducir sus primera «www», esas dos fueron mis primeras páginas webs visitadas.

Eran tiempos de usar Netscape como navegador, Altavista como buscador, conocíamos gente en IRC, y hablábamos con amigos mediante ICQ. Todo tenía un aspecto novedoso y por explorar, y algunos de nosotros, empezamos a entender que nos quedaríamos aquí para siempre y dedicaríamos nuestra vida a esto.

Los siguientes años me los pasé dejándome la paga en cibercafés por las tardes cuando salía del instituto. En aquellos negocios tan prolíficos de los primeros compases de los 2000, metido entre decenas de chavales de mi edad que se pegaban tiros en el Counter Strike, mi caja de 10 disquetes y yo, navegábamos en prepago, a razón de 300 o 400 pesetas hora, buscando información en webs con mucho texto, pocas fotos y algún que otro GIF. Descargaba interminables guías en txt sobre informática, hacking, y telefonía. Utilidades y programas, que apurabas a meter en los 1’44 MB que te cabían en cada disquete, recurriendo a «Hacha» para meter en varios las aplicaciones más grandes, y rezar porque todas las partes estuviesen íntegras cuando descomprimieses en casa.

Finalmente, y con la llegada del cable (Con Aragón de cable que luego pasaría a ser del grupo Retevisión, Auna, Ono…etc) el 8 de mayo de 2001 conectaba mi Pentium IV a la red de redes a unos vertiginosos 128 kbps. Comenzaban las largas madrugadas de Internet en casa y la pregunta, ¿Qué hacía yo horas y horas en un ordenador sin Internet?

Saludos y hasta mañana.

Iván Torres

Sysadmin retrogeek. De pequeño soñaba con pilotar un X-Wing, jugar al fútbol como Tom Baker y conocer a Shiryu del Dragón.

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