Hubo vida antes de Game Boy

Ahora que lo retro está de moda, y los nostálgicos hacemos fila para comprar cualquier producto que las marcas lancen con olor al siglo pasado, las grandes marcas consoleras han encontrado el filón en vendernos refritos de sus consolas retro con los cuatro juegos más punteros de la época y llenar las arcas con algo ya más que amortizado.

Nintendo en concreto, tras sacar la NES Mini y la Super NES Mini, tira ahora aún más atrás en el tiempo y lanza una Game Watch (aquellas consolas viejunas con pantalla LCD con elementos semiestáticos), con una pantalla adaptada al tiempo actual, el Super Mario Bros de la NES, Ball (un juego clásico de Game Watch) y un práctico (vale, no) despertador integrado, por la friolera de 60€, que sin ser yo el que entre a decir en qué se ha de gastar la gente su dinero, es más o menos lo que cuesta pillarte una PSP de segunda mano en eBay para reventarla a emuladores de (casi) todo sistema de videojuego retro conocido.

Y sirva toda este rolloa introducción para contaros que a raíz del inminente lanzamiento de la nueva G&W hoy he visto en Twitter un usuario que mostraba su colección y entre ellas he visto alguna que han desbloqueado recuerdos en mi cabeza.

En los tiempos pre-Gameboy no le hacíamos ascos a nada, y aunque generalmente eran maquinitas del todo a 100, algunas nos dieron horas y horas de falsa diversión oculta bajo un halo de resignación.

Así que sin más, vamos con esas consolas viejunas que llenaron ese espacio en mi vida antes de conocer la GameBoy:

GAME WATCH DONKEY KONG

Y precisamente la primera que voy a mencionar no entra el grupo de «bazofia a la que nos resignamos», ya que era una Game Watch de verdad. Ni más ni menos que la Donkey Kong. Pero no era mía, era un regalo que le hicieron a mi hermano, así que aunque podía viciar de vez en cuando, no era a tiempo completo por lo que la experiencia es descafinada.

Esta maravilla, que aún conserva, es uno de los G&W más divertidos que existen. Aún lo podéis jugar, si todavía tenéis Adobe Flash Player, en PicaPic, una web que recopiló muchas de las maquinas de antaño. Una lástima que en breve, cuando todo rastro de Flash Player desaparezca de nuestros navegadores, la perdamos.

Posteriormente se hicieron adaptaciones para Gameboy en las sagas recopilatorias de Game & Watch, aunque la esencia original es difícilmente imitable.

SPACE INVADER

Hasta hoy tenía completamente olvidada esta máquina de mi memoria. Y al recordarla ha sido como empezar a desbloquear recuerdos en plan cinemática.

Movías una nave de izquierda a derecha evitando que las rocas te golpeasen y como imaginaréis, en estas consolas con imágenes estáticas, su único aumento de dificultad era ir subiendo la velocidad hasta que te frustrabas y la tirabas contra algo. Daba igual, no se rompían, estaban hechas del material con el que años después harían el Nokia 3310.

Tengo un recuerdo muy bizarro con esta consola y es que mi prima se enfadó un día porque no le dejaba jugar y se empezó a meter con mis dientes (típico de que me acababan de salir las palas definitivas y eran proporcionalmente enormes para la cara de un niño de 6-7 años) así que acabé estampándole la consola en la cabeza con asombrosa puntería.

Por lo demás no recuerdo cómo ni dónde acabó. Pero ni confirmo ni desmiento que me haya pasado parte de la tarde buscando en eBay para recuperarla.

GAME CHILD

La de la izquierda, obviamente.

Cuando ya me empecé a poner caparra con que quería una Game Boy, antes de empaquetarme para el pueblo durante todo el verano, mi madre me regaló una Game Child. Que sin quitarle mérito a la intención de la buena mujer (y más ahora que como padre ya he tenido que recurrir varias veces a expresiones como «Pero tú te crees que soy el Banco de España») era como darle unos patines de Barbie a quién quiere un Audi A4.

La diferencia era notable con la Game Boy. Un sólo juego, estático, de nuevo de naves espaciales (el de la imagen de arriba es de fútbol, pero es que había varios modelos) y aunque menos aburrido, igual de frustrante que el Space Invader. Funcionaba sólo con una pila, que iba ubicada bajo una tapa en la imitación del cartucho de Game Boy, y el compartimento donde en Game Boy están las pilas estaba vacío, lo cual era muy práctico para guardar las 25 pesetas que me llevaba a la piscina para comprarme una bolsa de Fritos.

Lo único bueno es que a mi primo le intentaron hacer la misma 13-14 y nos encontramos ambos en el pueblo con la misma Game Child, por lo que al menos podíamos echar piques a ver quién hacía más puntuación.

Al margen queda cuando descubrimos que tenía «Modo 2 Jugadores» (que en realidad era por turnos, para irse pasando la consola y ver quién hacía la puntuación más alta) y nos poníamos al lado uno del otro pensando que de alguna forma mágica e inalámbrica las naves pasaban de una consola a otra. Inventando el wifi en 1992.

BARTMAN

Otra que no fue mía, aunque casi. La recuerdo más en plan anécdota porque jugar, jugar, lo que se dice jugar, jugué una tarde con ella.

Hacia el año 90, un vecino me invitó a un cumpleaños en el que sólo había niños de su colegio y yo no conocía ni a Peter. Acabé haciendo migas con un chaval que tenía la consola de Bartman y nos pegamos casi toda la tarde echando partidas, yo superviciado consiguiendo puntuaciones bestiales.

Cuando llegó el momento de subirme a mi casa, el chaval (no sé si por buena persona o porque quería que le hiciese la máxima puntuación posible para luego vacilar) me dijo que me quedase la consola unos días y que luego se la diese a mi vecino para que él se la devolviese en el colegio. Por suerte su madre le vio lagunas al plan y dijo «que ya jugaríamos otro día juntos». Sabia decisión. Nunca volví a ver a ese chaval y tampoco puedo garantizar que él hubiese vuelto a ver su consola.

Eché muchas partidas años mas tarde en Pica Pic y el juego es divertido sin más. Pero recuerdo aquel cumpleaños de hace 30 años como si fuese hoy.

PIZZA

Algunos veranos de mi infancia veraneábamos en Tarragona, en casa de unos primos de mi madre. A modo de flashback me acuerdo de jugar allí a esta especie de G&W.

El juego consistía (si mal no recuerdo) en ir pasando las pizzas de un lado a otro en diferentes alturas apilándolas .

Lo recuerdo como muy divertido, pero probablemente fuese fruto del aburrimiento. No he encontrado ningún vídeo, ni ninguna referencia a esta máquina, sólo alguna venta por eBay a precio de Jamón de Bellota. Mi curiosidad por recordar este juego no vale tanto.

Estás son, por el momento, las máquinas que recuerdo haber tenido o jugado antes de tener mi Game Boy. En el apartado de los «quise y nunca tuve» dejamos objetos tan míticos como el reloj-juego de Super Mario Bros, pero lo desarrollaré en un post especial, junto con otros traumas no resueltos de mi infancia como el Proyector Famoplay y el Robot Emilio.

Mientras tanto, larga vida a estas máquinitas que nos entretuvieron durante breves pero intensos ratos y que cumplieron su ciclo desde preciado objeto de tecnología, a elemento de Bazar Chino, finalizando en regalo promocional del Happy Meal de McDonalds.

Saludos y hasta mañana.

36. Zaragozano. Sysadmin. Geek. Freak. De pequeño soñaba con pilotar un X-Wing, jugar a fútbol como Tom Baker y conocer a Shiryu del Dragón. Aquí cuento cosas sobre los 90, algo de tecnología y videojuegos.

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