Ni Dios se acuerda de esto: Foofur

Foofur es el del medio…creo.

Todos recordamos las grandes series míticas de los 80 y 90. Encontramos merchandising en el Wallapop y Todocolección de turno a precio de jamón de bellota y el milenial medio te mantiene una conversación acerca de lo que todos tuvimos en común en aquella época.

Pero aquellos años dorados también nos dieron rarezas que han pasado al más completo de los olvidos. Series, juguetes o alimentos que al nombrarlos inundan con una mueca de confusión el rostro de tu interlocutor deseoso de volver a hablar de Regreso al futuro o de Oliver y Benji.

Una de esas series condenada al ostracismo es Foofur.

Y es que ni yo mismo, que estoy ahora mismo escribiendo un post sobre esta serie de los 80, tengo muchos recuerdos del susodicho.

Foofur era básicamente una serie sobre un perro okupa. Junto con otros perros de distintas razas ocupaban una mansión (lugar de nacimiento del propio Foofur para darle el toque romántico) y evitaban con toda clase de trucos que su actual dueña, y a su vez villana de la serie, la vendiese.

Podría decir que me la vi de principio a fin y que era super fan, pero mentiría. No sabría deciros la trama de uno solo de los capítulos.

Pero sí que lo guardo con un cierto cariño nostálgico porque me hice, para variar en mí, la colección de Panini y tuve una especie de montables que daban con los pastelitos de Bimbo.

El Álbum estaba chulísimo y es de los primeros que recuerdo con pegatinas trasparentes troqueladas (estas que se ponían sobre un fondo dibujado e incorporaban al personaje en dicho fondo). Por desgracia ya no lo conservo.

Como toda buena serie de los 80 que se precie, además de su album de Panini, tuvo su colección de chicles con pegatinas, peluches (que en pleno apogeo de «Tristón» no parecía muy buena idea), comics…y como no, regalos en los pastelitos de Bimbo.


De estos montables tuve también un par. Eran de cartoncillo y no tenía más misterio que desmontar el troquel y ponerle las patas. Pero al fin y al cabo montabas un perro en 3D y eso te hacía sentirte ingeniero aeronáutico.

Hasta aquí todo mi conocimiento sobre Foofur. Un elemento de mi infancia que sin ser especialmente conocido recuerdo con cariño que era de justicia traer al blog para que al menos alguien lo recuerde. Larga vida a este perro antisistema azul.

Saludos y hasta mañana.

36. Zaragozano. Sysadmin. Geek. Freak. De pequeño soñaba con pilotar un X-Wing, jugar a fútbol como Tom Baker y conocer a Shiryu del Dragón. Aquí cuento cosas sobre los 90, algo de tecnología y videojuegos.

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